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Aunque postergue el acuerdo con el FMI, el Gobierno tendrá que pagar más de US$5000 millones este año

En las últimas semanas cobró fuerza la posibilidad de postergar el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) hasta que pasen las elecciones legislativas. Si bien Martín Guzmán había indicado que su intención era cerrar las negociaciones antes de mayo, su viaje a Washington sigue demorado y sería luego del 20 de marzo. Los dólares que ingresan del agro permitieron al Banco Central comprar divisas en el mercado y ganar algo de tiempo en la renegociación con el organismo que conduce Kristalina Georgieva.

“El ala más cercana a Guzmán quiere un acuerdo rápido, antes de las elecciones, e incluso antes del primer vencimiento con el Club de París, en mayo. Pero desde el ala más kirchnerista priorizan llegar a octubre sin dar señales de ajuste. Si el acuerdo se posterga para después de las elecciones, su aprobación dependerá en gran medida de los resultados electorales y de cómo haya quedado conformado el Congreso. En un recinto en disputa, es poco probable que se debata este tema”, interpretó Lorena Giorgio, economista principal de Econviews, en relación al proceso legislativo establecido recientemente por la Ley de Sostenibilidad de la deuda.

Argentina le debe al FMI unos US$44.500 millones y mientras no acuerde un nuevo programa, los desembolsos de intereses siguen ocurriendo. Además, el país le debe a otros organismos y no podrá avanzar en reestructurar esas obligaciones hasta que no tenga un nuevo Programa. “Solo al FMI hay que pagarle, entre agosto y diciembre casi US$4500 millones, lo que asciende a US$5500 millones si sumamos a otros organismos internacionales”, indicó Consultatio. Y agregó que a eso se suman otros US$2300 millones que habría que abonar al Club de París por US$2.300 millones en mayo.

Por qué conviene acordar con el FMI
Pese al veranito cambiario y la acumulación de reservas, la economía argentina permanece frágil. La recomendación de los economistas es cerrar el acuerdo con el FMI cuanto antes para poder despejar la incertidumbre y acceder a otro tipo de financiamiento.

“No tener un acuerdo con el FMI también limita la entrada de financiamiento de otros multilaterales. Es muy difícil que, por ejemplo, el BID o la CAF, sigan renovando todos los vencimientos de este año. Y más difícil aún que entren fondos frescos en este escenario”, indicó Giorgio, que también calculó que los vencimientos de 2021 superan los US$5000 millones.

Por su parte, Matías Carugati, director ejecutivo de Seido, indicó que la falta de acuerdo genera incertidumbre en las expectativas económicas, lo que complica las posibilidades del Gobierno de normalizar la economía. “Posponer un acuerdo con el FMI implica que la macro va a seguir en una situación frágil. Y el escenario ya es inestable de por sí. En el afán de posponer los ajustes necesarios, se están agravando los desequilibrios y luego serán más difíciles de resolver de manera no traumática”, sostuvo.

“La idea de cerrar un programa con el FMI antes de mayo tenía como fin anclar expectativas”, opinó Carugati. Y añadió: “No cerrar un acuerdo implica que ese anclaje no va a estar. Si tomamos las medidas más recientes, queda aún más en claro que el Gobierno está pensando en posponer medidas impopulares. Además, podemos agregar que la falta de acuerdo facilita el relato oficial de cara a la campaña, para presentar al FMI como ‘enemigo externo’ que ayudó a Mauricio Macri a hundir la economía”.

A su turno, Fernando Baer, economista de Quantum Finanzas, consideró que lo más conveniente hubiera sido cerrar el nuevo programa con el FMI justo después de reestructurar la deuda con los acreedores externos, el año pasado. Uno de los indicadores que señala es el riesgo país, que mide el costo que debería pagar la Argentina para emitir deuda en el mercado internacional. Actualmente, el indicador marca una tasa mayor a 16% para Argentina mientras que Brasil, por ejemplo, pagaría alrededor de 3%.

“Las consecuencias de no haber cerrado las estamos viendo en el deterioro del riesgo país y en la dificultad para acceder al mercado de deuda para el sector privado, que tiene que reestructurar vencimientos. Además, en algún momento es posible que se vea mayor presión cambiaria o un aumento de la brecha. Puntualmente, esto podría ocurrir en el tercer trimestre del año, cuando se retira la oferta neta de divisas proveniente de la liquidación de la cosecha”, advirtió.