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Se acaban las Sputnik V y los mayores de 60 representan solo el 26% de los vacunados

La vacunación en la Argentina avanza a ritmo lento para los mayores de 60 años, uno de los principales grupos de riesgo. Según datos del Monitor Público de Vacunación del Ministerio de Salud de la Nación, solo el 26,16% de los inoculados en el país corresponden a este sector etario.

El problema se centra en dos ejes: la cantidad de dosis disponibles y la distribución. Es que hasta ahora la Argentina recibió 4.050.540 de dosis pero no todas las vacunas están habilitadas para los adultos mayores. Solo la Sputnik y la Covid Shield -producida con tecnología de AstraZeneca y Oxford- pueden aplicarse en quienes tengan más de 60 años.

Pero no todas van a parar a este grupo etario: buena parte de las dosis de estas vacunas se utilizó para inmunizar a los profesionales de la salud, que aún no fueron inoculados en su totalidad. En este contexto, solo 502.082 personas mayores de 60 recibieron al menos una de los dos componentes correspondientes y hay preocupación por la escasez de Sputnik V, ya que hasta el momento el Gobierno no informó nuevos vuelos a Moscú.

Según datos oficiales, el personal de salud representa el 55,65% del total de vacunados; los mayores de 60 años el 26,16%; los docentes, Fuerzas Armadas y de Seguridad el 14,44% y las personas de entre 18 y 59 años con factores de riesgo ocupan el anteúltimo puesto con el 3,74%. Por último, el segmento “otros”, suma el 0,02 por ciento.

La Argentina recibió hasta el momento 2.470.540 millones de dosis de la vacuna rusa, de las que 1.660.540 corresponden a la dosis 1 y 810.000 al componente 2. El Ministerio de Salud de la Nación no informa cuántas de estos sueros producidos por el Instituto Gamaleya fueron aplicados, pero se estima que ya se utilizó más del 55% del total.

En este sentido, tampoco está claro cuántas dosis 1 de la Sputnik V quedan disponibles, justamente los sueros necesarios para comenzar a inocular a nuevas personas. En diversas regiones del país comenzaron las quejas por la escasez de ese componente, por lo que la vacunación en mayores de 60 años parece haberse ralentizado.

La distribución es otro inconveniente: a modo de ejemplo, en la provincia de Buenos Aires quedan por distribuir 300 mil dosis del componente 1, las que no irán en su totalidad a los mayores de 60 años ya que aún restan profesionales de la Salud por vacunar. La Sputnik V también se utilizó, entre otras cuestiones, para vacunar a Fuerzas de Seguridad y personal del Servicio Penitenciario. La última vez que la Argentina recibió dosis del primer componente ruso fue el 1 de marzo, cuando arribaron 702.400 unidades.

Rusia incumple con el contrato porque la planta de producción en India no tiene los estándares de calidad requeridos por Moscú. La última vez que la Argentina logró el envío de un lote fue a finales de febrero, cuando la asesora presidencial Cecilia Nicolini viajó hacia ese país para intentar destrabar la situación.

Del total de vacunas recibidas por el país, ya se distribuyeron 3.418.965 dosis, pero se aplicaron menos de dos millones (1.564.555 del componente 1 y 354.519 del 2). En otras palabras, menos del 1% de la población ya se inoculó con ambas aplicaciones.

En las últimas semanas comenzó a crecer el número de personas vacunadas de 18 a 59 años con factores de riesgo. Esto ocurre porque la vacuna china Sinopharm no puede utilizarse en mayores de 60 años. Este suero también se utiliza para inocular a los docentes y a los profesionales de la salud menores de 60 años.

El Gobierno busca cerrar un nuevo trato con el laboratorio estatal chino Sinopharm para traer a la Argentina 3 millones de dosis más. Las gestiones se aceleraron en los últimos días ante la incertidumbre respecto a nuevos envíos por parte de Rusia. En la Casa Rosada no ocultan su malestar con Moscú pero saben que deben ser moderados. Es, hasta el momento, el único suero disponible al que el país puede acceder para inmunizar a sus adultos mayores.